Autoridad

Por: Santiago Valencia González
Senador de la República.

Durante las últimas semanas nuestro país ha vivido días de horror, un horror sembrado por quienes buscan desestabilizar un gobierno elegido democráticamente, un gobierno que en franca lid ganó con el voto de más de 10 millones de Colombianos, que lo elegimos confiando en que nos representaría de la mejor manera.

El gobierno del presidente Iván Duque no ha sido perfecto, nosotros como su partido lo reconocemos, lo que está bien lo aplaudimos y lo que está mal, con todo el respeto lo señalamos. Pero no podemos dejar de reconocer también los enormes esfuerzos que ha hecho para superar una situación para la que ningún gobierno del mundo estaba preparado, la pandemia paró la economía global, las restricciones que en su momento fueron necesarias para fortalecer nuestro sistema de salud y no colapsar frente al Covid, las ayudas sociales para que los más vulnerables, las pequeñas y medianas empresas, pudieran sobrellevar estos difíciles momentos, fueron una apuesta importante por parte del gobierno nacional para sostener nuestra economía, e impactaron duramente el presupuesto de una Nación que pese a todos los pronósticos, sigue reponiéndose.

Pero justo cuando veíamos cerca la reactivación, volvió al ruedo una izquierda empecinada en no dejar gobernar, en dañar a nuestras instituciones y tergiversar cualquier pronunciamiento del gobierno. Estamos de acuerdo todos los sectores en que la reforma tributaria fue inoportuna,  tenía líneas rojas que nunca debieron si quiera pensarse, es más, fue el Centro Democrático el primer partido en expresar la inconveniencia de presentarla y en señalar los puntos que debían eliminarse, cuando son miles las familias sufriendo por los efectos que nos dejó la pandemia. Pero también estamos claros en que todo estaba sujeto a discusión en el Congreso de la República, que se podía corregir lo que no estaba bien, y fortalecer lo que mejoraría la calidad de vida de quienes más lo necesitan.

Los oportunistas y politiqueros, llamaron con una indignación programada a las personas a la calle para manifestarse, valido en muchos de los casos, nadie niega que hay cosas que mejorar, que hay un inconformismo real y fundamentado, peticiones claras sobre las que el gobierno debe trabajar, para llegar a un acuerdo que nos permita avanzar. Claro que hay reclamos justos y esos, como la protesta pacífica, los apoyamos. Pero lo que no podemos negar, es que los incendiarios aprovecharon el momento para sembrar el caos en nuestras ciudades.

Vías bloqueadas, vandalismo, muerte, desolación y destrucción ha sido el triste balance de unas jornadas de protesta que, en todos los casos pudieron haber sido pacíficas. Yo he protestado, he levantado mi voz muchas veces en contra de lo que creo que no está bien, pero con esa misma convicción, respeto los derechos de los demás.

Cuando una protesta se torna violenta pierde toda legitimidad y es imposible escuchar la voz válida, de los que reclaman sus derechos amparados en nuestra constitución. La protesta es un derecho y la respaldamos, siempre y cuando no violente y afecte a los que deciden no hacerlo, así como respaldamos y rodeamos a nuestras instituciones en el cumplimiento de su deber, también rechazamos cuando algún miembro de nuestra Fuerza Pública abusa de su autoridad y pedimos todo el peso de la ley.

Quienes me conocen saben que mi postura nunca será incitar a la violencia, al contrario, mis llamados son siempre a la calma y al diálogo, pero jamás se podrá confundir con tibieza. Soy un hombre de profundas convicciones y estoy seguro que solo nos repondremos con más autoridad y menos permisividad con los violentos, con los incendiarios y con los oportunistas que buscan desestabilizar nuestro país para aparecer como redentores del caos que ellos mismos crearon.

Más autoridad para encontrar el camino que nos lleve a fortalecer nuestra democracia y a retomar el camino de libertad y orden en el que nos merecemos vivir todos los Colombianos.

Publicada en: https://724noticias.com.co/2021/05/17/opinion-autoridad/

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