Del populismo al hecho, hay mucho trecho

Colombia en los últimos años, ha sido víctima de una “nueva” clase de políticos que en su afán desmedido por recibir aplausos y votos de la tribuna, han prometido esta vida y la otra a sabiendas de la imposibilidad para cumplir.

Las ciudades más importantes de nuestro país han caído en la trampa del populismo que con mucha astucia, ha sabido enredar a los incautos a los que les prometieron un cambio como por arte de magia.

El resultado ha sido más que desastroso, la delincuencia campante haciendo de las suyas, permisividad con el vandalismo, y como dirían por ahí “rejo” para los que se levantan todos los días a trabajar para sacar este país adelante.

Basuras infestando las calles, infraestructura afectada sin ninguna intervención para recuperarla de los daños causados, la malla vial y los semáforos sin funcionar que contribuyen al desorden, el caos y la inseguridad.

Es que es muy fácil lanzar propuestas populistas y prometer cambiar el mundo desde los micrófonos, lo realmente difícil es mantener una ciudad con los niveles mínimos de respeto y valores, nada es más fácil en la política que ofrecer soluciones instantáneas a problemas que nadie ha querido enfrentar, pero hacerlo, hacerlo si que es difícil cuando quien debería, se pone del lado contrario a la autoridad, cuando en campaña manifestó al lado de los que destruyen las ciudades, difícil es gobernar sin preparación ni conocimiento buscando quedar bien con Dios y con el Diablo.

El populismo es una trampa de la que salir es prácticamente imposible, ¿cómo cumplirle a toda una ciudad si no hay tiempo para nada más que buscar peleas, posar para las cámaras y pagar para aparecer en medios con los recursos de todos los ciudadanos?

Del populismo al hecho, hay mucho trecho, ha pasado un año y nueve meses, desde que estos nuevos mandatarios tomaron posesión de sus cargos y ya se enfrentan a procesos revocatorios, caídas en picada en su imagen, renuncias en sus equipos, escándalos de maltrato a sus funcionarios, en fin.

Gobernar no es prometer cosas incumplibles, gobernar es comprometerse a trabajar para fortalecer la institucionalidad, no agredirla todos los días, es entender que el bien común está por encima del bien particular y sobre todo, actuar con honestidad y transparencia para lograr que todos los habitantes, sientan que quien está al frente de la ciudad, cuida de todos y no de unos cuantos o de sus propios intereses.

Esto debe servirnos a todos los colombianos, para entender que aunque el espectro político es muy amplio y la democracia nos permite a todos participar, el populismo jamás dará resultados, que a pesar de las diferencias, quien se oponga a la institucionalidad, está moralmente impedido para dirigirla, que quien quiere ganar votos a costa de lo que sea, no podrá cumplir porque no tiene un norte fijo a donde llegar.

Prometer es muy fácil, cumplir es verdaderamente complicado si no estamos preparados para asumir los retos que impone servirle a la sociedad con total compromiso y amor por lo que se hace.

Del populismo al hecho, hay mucho trecho, porque para entregar la vida para servirle al país y a sus ciudadanos, se necesita ser #ApasionadoXColombia.

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