Esa tal paz, no existe.

Si hoy le preguntamos a los Colombianos qué opinión tiene la foto que circuló en estos días del expresidente, Juan Manuel Santos y Timochenko, estoy seguro de que la mayoría, demostraría su indignación porque esa paz por la que supuestamente están brindando, no existe y nunca ha existido.

Hay quienes han dicho, como escribió Martín Santos, hijo del exmandatario, que prefieren echar pola a echar bala, justificando la foto. Pero la verdad es que indigna pensar que quieran vendarle los ojos a un país, que está viendo cómo Las Farc, han violado todos los acuerdos y aun así, se brinde en nombre de una paz, que sólo fue de papel.

El sol no puede taparse con un dedo y no hay que ser un experto en política o incluso haber sido afectado de primera mano, para darse cuenta que el acuerdo de paz entre el Gobierno de Santos y Las Farc, ha sido un  completo fracaso.  En Colombia es evidente que no hay paz, el narcotráfico no se redujo, no se desmovilizó a toda la guerrilla y lo peor es que la inseguridad continua en aumento.

Celebrar un acuerdo, irrisorio como este, es un insulto a la dignidad de los colombianos. Que Iván Márquez, Santrich, el Paisa y Romaña, permanezcan en la clandestinidad, o en Venezuela, es una clara muestra de violación a los compromisos, puesto que los reinsertados deberían estar dedicados a desarrollar proyectos productivos y brindando colaboración a la justicia en la reconstrucción de la verdad de lo ocurrido y no continuando con su actividad criminal.

Es una realidad que Las Farc no se desmovilizaron en su totalidad, y que por lo menos 1.500 de sus combatientes no formaron parte del proceso, ni dejaron las armas. Según cifras de las Fuerzas Militares entre disidencias y reincidencias, las Farc tienen hoy un pie de fuerza de no menos de 4.000 hombres, que se disputan con los demás Grupos armados organizados el control del narcotráfico, minería criminal, contrabando, secuestro y otros delitos en el territorio nacional.

Las disposiciones del acuerdo, les permitieron a  los cabecillas de Las Farc, acceder a cargos de elección popular, incluso autores responsables de delitos de lesa humanidad y de crímenes de guerra. Y estos personajes, han burlado sus compromisos de devolver capitales y bienes, de reparar víctimas y al mismo tiempo impusieron al gobierno onerosas obligaciones para las costosas tareas del posconflicto.

Uno de los temas más preocupantes sin duda, es el de la reparación a las víctimas, la población más afectada de la guerra. Ellos deben estremecerse cada vez, que un tipo de estos, hace lo que se le da la gana y van ahora, tranquilos por el mundo, como si no hubieran cometido ningún delito, pero peor aún sin ayudar a resarcir el dolor de la ausencia sus seres queridos desaparecidos o asesinados, sin esclarecer la verdad que tanto añoran. Sin justicia ni reparación.

Adicionalmente, en materia económica, según la Consejería Presidencial para la Estabilización y la Consolidación, en los bienes para ser monetizados, de los $967 mil millones de pesos reportados en el inventario por Las Farc, se ha logrado tan sólo monetizar $42.700 millones de pesos para reparar a las víctimas, de los cuales en lo corrido de la vigencia 2021, han legalizado sólo la entrega de $31 millones de pesos.

Por eso es que no creo en esos brindis, que celebran una de las farsas más grandes de la humanidad, no solo porque fue un acuerdo hecho a espaldas de los colombianos que votaron NO en las urnas, sino porque se ha desarrollado en medio de múltiples incumplimientos y aplazamientos. Mientras algunos brindan y sonríen, hay cientos que aún lloran y ven con impotencia que cuando, se grita a voces por el mundo, que en Colombia se pactó la paz.

Publicada en: https://724noticias.com.co/2021/11/28/esa-tal-paz-no-existe/

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